Desde la Federación de Truficultores de Castilla-la Mancha nos hacemos eco de la interesante reflexión que ha publicado la gastrónoma Patricia Sola, en el Diario de Huesca, sobre el precio de la trufa negra y que empieza así:

Estoy hasta más allá el moño. Hasta el copete. Hasta donde ya no hay horquillas que sujeten la paciencia. Y no, no hablo del precio de la luz ni del café con leche en una cafetería de especialidad “cuqui” del centro. Hablo de la trufa. De esa cantinela cansina, repetida como una jota mal afinada, de que la trufa es un producto caro. Caro, dicen. Como si la trufa llevara chaqué, pidiera reserva previa y te mirara por encima del hombro desde el plato. Pues no. La trufa no es cara. Cara es la ignorancia mal cocinada y servida sin guarnición.. VER ARTÍCULO COMPLETO EN LA FUENTE ORIGINAL

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