La trufa negra no es exclusiva de los platos calientes. También puede convertirse en la protagonista de recetas frescas y ligeras, perfectas para los meses de verano. Esta crema fría de almendra, inspirada en el tradicional ajoblanco, combina la suavidad de la almendra con la frescura de las uvas y el inconfundible aroma de la trufa negra (Tuber melanosporum), logrando un entrante elegante, equilibrado y sorprendente.
Ingredientes (4 personas)
- 200 g de almendra marcona cruda pelada
- 100 g de miga de pan del día anterior
- 500 ml de agua muy fría
- 80 ml de aceite de oliva virgen extra
- 25 ml de vinagre de Jerez
- ½ diente de ajo (sin el germen)
- Sal al gusto
- 20 g de trufa negra fresca
- 12 uvas blancas sin semillas
- Almendra laminada tostada (para decorar)
- Brotes tiernos (opcional)
Elaboración
- Introduce en un bol la miga de pan y cúbrela con un poco de agua durante unos minutos para que se ablande.
- Coloca en el vaso de la batidora las almendras, el pan escurrido, el ajo, el vinagre y una pizca de sal. Tritura hasta obtener una pasta fina.
- Sin dejar de batir, incorpora poco a poco el aceite de oliva virgen extra para emulsionar la mezcla. Añade después el agua muy fría y continúa triturando hasta conseguir una crema muy suave y sedosa.
- Pasa la crema por un colador fino si deseas una textura aún más fina y déjala reposar en el frigorífico durante al menos dos horas.
- Pela las uvas y córtalas por la mitad. Tuesta ligeramente las almendras laminadas en una sartén sin aceite.
- Sirve la crema bien fría. Reparte las uvas sobre la superficie, añade unas almendras tostadas y termina rallando la trufa negra fresca justo antes de llevar el plato a la mesa. Finaliza con un hilo de aceite de oliva virgen extra

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